Carla tenía la boda de su mejor amiga. Le apetecía llevar un vestido con volantes, posiblemente con alguna abertura. Éstas fueron las premisas con las que partimos. Empezamos diseñando diferentes formas, siempre buscando favorecer su figura.
Amor a primera vista se podría llamar. Carla tenía tan claras las ideas que no dudó del diseño cuando lo vio; de hecho apenas lo modificamos en las pruebas.
Se trata de un vestido asimétrico muy bien estudiado, no hay ni un detalle hecho por casualidad. Elegimos un mix de tejidos: combinación de piel de melocotón y encaje guipour. Un volante le rodeaba el cuerpo y otro le resaltaba la cadera llegando casi al suelo. Digo casi porque quería ir, además de elegante, cómoda. Por ello el largo fue tobillero, justo para mostrar los zapatos sin interrumpirle al andar. Conseguimos el toque sexy con el encaje guipour. Caía sobre su piel escondiéndose bajo el volante. Lo recortamos a mano al son de los dibujos florales, dejando al descubierto la pierna al andar.
Completamos el armónico look con un bolso reutilizado al que le aplicamos los mismos recortes de encaje. Además de diseñar, rediseñamos, creamos piezas nuevas a partir de reliquias vintage.