Diseñado especialmente para ella, Elena. Y confeccionado en tiempo récord.
Normalmente, para hacer un vestido a medida se necesita tiempo para poder realizar las pruebas pertinentes. Elena tenía muy claro en quién iba a confiar para diseñar su vestido ideal. Lo sabíamos de hacía meses, pero Elena vivía en Ibiza, y venía 4 días antes de la boda. Este era nuestro desafío. Si lo conseguíamos, que lo íbamos a conseguir porque no entraba en nuestras mentes un plan B, sería todo un récord. En menos de 2 días tenía que estar el traje listo. Y así fue. A tiempo y recién planchado.
Éstas son algunas de las premisas de las que partíamos al diseñar este vestido: ajustado pero no apretado, abertura en la falda para un mayor confort al andar, largo tobillero para poder llevar cualquier altura de tacón, toque andaluz en el volante, elegancia y sinuosidad. El color debía ser amarillo.
Éste fue el resultado. Vestido ajustado con volante en el bajo, de tirantes y favorecedores escotes en V. Elena escogió complementos en color oro para mantenerse en la gama de tonalidades doradas. Hicimos un estudio meticuloso de las pinzas para que le quedara lo más simple, sencillo, elegante y favorecedor a la vez. Las sisas en forma de gota fueron otro detalle que lo hacía único.