No era la primera vez que me ponía este traje. Bueno, su versión original.
Todo empezó un día normal de visita a tiendas de tejidos para coger inspiración y tendencias textiles. Ahí estaba esa tela maravillosa de la que me enamoré. Rojo pasión, de tul transparente con bordados geométricos mezclados con rameados y flores bastas. Lo que más me chifa. En aquel momento, las transparencias en vestidos de fiesta era muy sutil, o por el contrario, de pasarela.
Al año siguiente era mayorala de las fiestas patronales de mi pueblo, La Nucía. Tenía que diseñarme algo para llevar en el acto de coronación de la Reina de las fiestas. Era demasiada atrevida mi idea, pero no me podía quitar esa tela tan exquisita de la cabeza. Así que me decidí y fui a por ella. Diseñé un mono con súper escotazo, quizás incluso demasiado. Con unos tirantes anchos que se unían al pantalón palazzo por la espalda. Un corte relativamente sencillo y elegante que alargaba la figura. Sin duda tenía un toque poco desapercibido, más bien sexy.
Esta vez (véanse las fotos), tenía la boda más esperada de mis amigas. Quería ponerme ese mono rojo tan especial. Por ello, de alguna forma lo reciclé. Ahora está de moda la palabra ‘upcycling’, que no es más que lo que yo hice, lo transformé en algo nuevo y, si cabe, de mayor valor, respetando la esencia. Creé un 2 piezas. Un top con unos pantalones a los que le añadí una sobrefalda a rayas que cubría las transparencias más atrevidas.
Para completar el outfit de transparencias, bordados y rayas, elegí un maxi bolso que me había hecho hacía unos años. Con materiales también principales como lentejuelas y flecos. Como veis, mezclar, reciclar y reutilizar son valores que me acompañan y definen mi esencia.