Me sentía protegida y sobretodo libre. Volátil, ligera, como arropada por la calidez que desprende un abrazo. Sentía también como que mi propia burbuja había crecido dejándome más espacio y alejándome de la realidad.
Con ese vestido y su cola, era como si flotara sin dejarme despegar del suelo. Me sentía enamorada, aliviada y sin importarme nada más, porque el objetivo era sentirme yo misma, para bien o para mal.
Cuántas sensaciones se pueden llegar a experimentar con sólo llevar algo que te haga sentir segura. Mi vestido Amoretto con guiño romántico a los años 20.
Vestido compuesto por un body de tirantes, al que se le superponen tiras abullonadas de organza de seda cosidas a mano, y falda con cola, acotada por otra mega-tira abullonada. Lleva sutiles pulseras que se colocan en la muñeca para no arrastrar al andar. El gorro de nadador, junto con el maquillaje artístico, peinado de ondas y la elegancia de las joyas de perlas con broche, realzan la locura del diseño.